Sentada arriba del muro que divide lo natural de lo falso, pensé en ti mientas veía el atardecer leyendo un libro, me di cuenta que el cielo pintaba en mis ojos lo bello de lo nuestro, cuando estaba azul lo interprete como cuando te conocí fue algo usual y nada fuera de lo común, el cielo iba cambiando rápidamente hasta llegar a anaranjado con amarillo como con destellos que no puedes ver por lo brillantes fue como cuando nuestro camino iba en proceso de ser algo más que amigos, en pocos minutos los brillos del cielo fuero disminuyendo hasta llegar a el pleno apogeo del atardecer realmente disfrute verlo era cálido y frio a la vez sin empalagar, como cuando nos hicimos novios, luego los colores se tornaron menos brillantes ya que el atardecer se acababa las nubes eran de un azul obscuro con un ligero color entre rosado y anaranjado como cuando discutíamos por problemas que eran resueltos en ese mismo momento.
El atardecer avanzo y el sol se oculto en el horizonte, empecé a sentir frio por lo cual me puse un suéter, lo asimile como cuando nos separamos.
Baje del muro me di la vuelta y empecé a caminar en sentido contrario, en pocos segundos la noche llego y con ella las estrellas que me dirán que hacer para que vuelva a mí el atardecer.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada